En tierra hostil - Invictus - Celda 211

Marzo 9, 2010 - 8:01 am
Todos los textos © Enric Herce Escarrà

En tierra hostil. Buena muestra de cine b茅lico que se centra en una vertiente poco explotada del mismo: el trabajo de los artificieros en Irak. Tiene su punto fuerte en c贸mo logra transmitir la sensaci贸n de constante tensi贸n que implica vivir y trabajar en territorio enemigo. Incluso consigue reproducir esa sensaci贸n de insensibilizaci贸n en el espectador: la casi insoportable tensi贸n inicial acaba derivando hacia una cotidiana inquietud en la que nadie est谩 a salvo del peligro, pero que permite entender la decisi贸n del protagonista. La estructura por misiones le dota de un estilo fragmentario. Los episodios tienen suficiente variedad para no caer en el aburrimiento, pero hace que la evoluci贸n de los personajes quede algo entrecortada.

Invictus. Quiz谩 si no viniera de quien viene no dejar铆a ese sabor tan agriducle. Freeman se convierte en Mandela, es Mandela, pero el episodio de su vida retratado termina reducido a una sucesi贸n de partidos de rugby con un final conocido. Escenas como la del helic贸ptero descendiendo sobre el campo de entrenamiento, con una empalagos铆sima melod铆a pop de acompa帽amiento, no parecen a la altura del autor de 芦Gran Torino禄 o 芦Sin perd贸n禄. El tono de la historia es demasiado blanco para la complejidad del conflicto reflejado, demasiado 芦todo el mundo es 鈥済眉eno鈥澛, con lo que uno se queda con la sensaci贸n de haber visto un telefilm de sobremesa que entretiene sin m谩s.

Celda 211. No tiene desperdicio. Parte de una premisa argumental 芦encontrarse en el peor momento posible en el lugar equivocado禄, para a partir de aqu铆 hundirse en un conflicto de intereses en el que los malos terminan demostrando m谩s catadura moral que los buenos. Quiz谩 peque de cierto manique铆smo al presentar las dos caras de la moneda con ciertas reacciones del entramado opresor poco cre铆bles, pero son apreciaciones que no empa帽an ni un 谩pice el br铆o de una historia narrada con buen pulso. Tosar se sale en su papel de Malamadre.

A la vejez…

Marzo 1, 2010 - 8:40 am
Todos los textos © Enric Herce Escarrà

sensatez

La gente madura anda alterada. Tal vez sea una percepci贸n equ铆voca; pero cuando en menos de tres semanas uno se da de narices con tres situaciones peculiares en la biblioteca hay que empezar a dudar de la coincidencia.
  La primera tiene como protagonista a una docente que se siente ofendida en lo m谩s hondo al comentarle la necesidad de renovar aquellos documentos que tiene en pr茅stamo. Ella protesta argumentando que tiene otros quehaceres que preocuparse por algo tan prosaico. Ante mi insistencia, no acierta la se帽ora a responder nada mejor que el sistema no funciona cuando alguien como yo se atreve a aleccionarla y que habr铆a que comparar trayectorias. Del mismo modo que de bajar a una mina seguir茅 a pies juntillas las instrucciones de aquel que pase su jornada laboral sumergido en penumbra, nunca dar铆a por sentado que por el simple hecho de conocer a Mozart y a Liszt mejor que las madres que los parieron, ello me da un conocimiento superior de un programa de gesti贸n bibliotecaria que quien trabaja con 茅l d铆a tras d铆a. La gente con una trayectoria realmente destacable suele ser la que no se necesita ir sac谩ndola a colaci贸n a la primera de cambio. El resto, m谩s que de trayectorias fulgurantes, suelen presumir de pase铆llos a media luz.
  El segundo caso nos presenta a un hombre de pelo cano que en plan lagartija gusta de sortear con elegantes movimientos de pelvis los molinetes de acceso al recinto. Y es que el mundo es cruel e injusto, y manda huevos que tan digno se帽or, trabajador de banca 茅l, tenga que rebajarse a tener un carnet universitario emitido por la competencia. De nada sirve aclarar que el trozo de pl谩stico es lo que le identifica como usuario y que su posesi贸n le permite sortear los tornos por la v铆a elegante, o que el tener el trozo de pl谩stico no le vincula a entidad bancaria alguna a menos que active la cuenta. 脡l sabe muy bien de lo que habla que para eso tiene una edad y menuda verg眉enza que unos pipiolos se atrevan a afearle su comportamiento. Darle la vuelta al asunto queda fuera de consideraci贸n, aunque cualquiera en su sano juicio se dir铆a: triste es que a su edad ande mareando la perdiz.
  El tercer y 煤ltimo cromo viene de la mano de un tipo alterado, sermoneando a una sala de inform谩tica a rebosar de estudiantes universitarios con cara de p贸quer. El hombre pregona que es de juzgado de guardia que no abra a las 8:00, como el resto del recinto, y que haya que esperar a las 9:00 para imprimir sus cosas y le desmonte su agenda personal. Y es que hay servicios que se toman por el co帽o de la Bernarda, y aunque a nadie en su sano juicio le parecer铆a l贸gico cuestionarle a un supermercado, a un colmado o a cualquier establecimiento su horario y a plantearle su adaptaci贸n a las necesidades propias, parece que con los CRAI, centros de recursos para el aprendizaje y la investigaci贸n, s铆 procede. Lo dicho, el co帽o de la Bernarda. Tras un breve intercambio dialectal en el que un servidor le ha intentado decir al se帽or que aquella no era la mejor forma de plantear el asunto y que dif铆cilmente aquellos jovenzuelos podr铆an cambiar el horario de la sala; despu茅s de ofrecerle la v铆a de la sugerencia o la de charlar con la coordinadora, ha parecido quedarse algo m谩s tranquilo, no sin antes afirmar categ贸rico: 鈥渁 veces hay que plantarse y decir las cosas claras para que a uno le escuchen. De lo contrario nada cambiar铆a jam谩s鈥. Le miro con cara de tonto y me pregunto si plantearle las condiciones del armisticio a una farola mejora en algo el asunto, cosa de la que 茅l parece convencido. Me largo, respondiendo un 鈥渄e nada鈥 a la pobre becaria de turno que se ha encontrado con el marr贸n, y algo en la mirada del fulano me dice que no conf铆e, que la revoluci贸n de los cincuentones ha empezado, y que ma帽ana otro ocupar谩 su lugar. A liarla parda no les gana ni Dios.

Remake

Febrero 16, 2010 - 9:27 am
Todos los textos © Enric Herce Escarrà

Man on the moon

鈥擬e he bajado la llegada a la luna, chaval. En DVDScreener, se ve de lujo.
鈥斅縇a versi贸n de 1969?
鈥擭o, la que han sacado ahora con efectos digitales de 煤ltima generaci贸n.

La carretera (The road)

Febrero 9, 2010 - 9:50 am
Todos los textos © Enric Herce Escarrà

Mod茅lica adaptaci贸n sin concesiones a la platea, para que nos entendamos la ant铆tesis de 芦Soy leyenda禄, que consigue transmitir toda la desaz贸n del original literario. En una Tierra devastada, donde los d茅biles se han convertido en alimento para los fuertes, un padre lucha por la supervivencia de su hijo y por inculcarle unos valores de respeto al pr贸jimo en un viaje a ninguna parte. Se le puede achacar, siendo muy quisquillosos, que se hayan cargado las tintas emotivas algunas d茅cimas en el final, pero no traiciona el mensaje del libro. De hecho, he rele铆do el p谩rrafo y he constatado que es m谩s similar de lo que yo recordaba.

Cuatro a帽os de piedras

Febrero 8, 2010 - 8:15 am
Todos los textos © Enric Herce Escarrà

4

El tiempo vuela cuando se est谩 en buena compa帽铆a. Un a帽o m谩s se ha escurrido y como cada ocho de febrero toca hacer balance de lo sucedido.
  En el debe destaca el descenso significativo tanto en el n煤mero de visitantes 煤nicos: 14.490, 3.766 menos que el a帽o pasado, como de p谩ginas cargadas: 25.464, 4.710 menos que en el 2009. En el haber hay que apuntar que vuestros comentarios se han doblado respecto al a帽o anterior. Han sido, sin contar los propios, 317. 159 m谩s que en el 2009. Tambi茅n hay balance positivo en las suscripciones CSS: 39 de media en enero de 2010, 14 de incremento respecto al mismo mes del a帽o pasado, y 18 de media global, un incremento de 6 suscriptores respecto a la cifra que marcaba el a帽o pasado.
  Lo que se mantiene constante es mi pereza recalcitrante. A lo largo del 2009 he escrito 69 entradas, una m谩s que en el 2009, lo que hace una media de entrada nueva cada 5,28 d铆as.
  Dec铆a que el tiempo vuela cuando se est谩 en buena compa帽铆a y, m谩s all谩 del t贸pico, buena prueba de ello es lo r谩pido que ha desfilado este 2009. El a帽o en el que he publicado mi primera novela en papel, en el que he ejercido de jurado literario por vez primera y en el que tuve el placer de pasear por las empinadas calles de Lisboa. El tiempo vuela cuando se est谩 en buena compa帽铆a, y la verdad es que no se me ocurre ninguna mejor que la vuestra. Muchas gracias.

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